Violencia obstétrica: visibilización para un parto más natural, sano y humano
En el año 2020 la ONU ponía sobre la mesa un
informe que dejó con gran preocupación a parte de la población
y de la comunidad sanitaria.
“La violencia obstétrica es una realidad y es un fenómeno generalizado de dicho tipo de violencia.”
La ONU puso el foco en una realidad que para ser erradicada necesita como herramienta principal la visibilización.
La relatora de la Asamblea de la ONU expuso sin eufemismos la realidad que existe tras esta violencia e instaba a los mandatarios de cada país a
“
cumplir con sus obligaciones en materia de derechos humanos”
urgiendo en la necesidad de afrontar los problemas estructurales y causas de estas prácticas.
Mi intención al escribir este post es doble.
Por un lado exponer una realidad que preocupa a muchas
mujeres que desean ser madres
. Me gustaría mostrarles que otra forma de parir es posible, una más
natural, humana y consciente
Y por otro lado, poder
iniciar una conversación con todas vosotras
. Deseo conocer vuestras experiencias y opiniones. No importa si aún no eres madre, si ya lo has sido, si quien lee esto es un padre preocupado o un profesional sanitario relacionado con la obstetricia, la fertilidad y la maternidad.
Todas vuestras opiniones y experiencias serán de gran valor, pero antes, definamos que se considera violencia obstétrica.
¿Qué es la violencia obstétrica?
Existe mucha controversia con las prácticas que engloba esta definición. Muchos especialistas la catalogan como
“la violencia silenciosa o invisible”
, otros profesionales cuestionan su existencia, pero
tanto la OMS como la ONU, fueron contundentes con su mensaje
“La violencia obstétrica existe y consiste en la práctica sufrida por mujeres durante el embarazo, parto, y postparto, tales como maltrato físico, humillación y abuso verbal, así como procedimientos médicos coercitivos o no consentidos por parte de personal sanitario” .
También dejaron claro que uno de los grandes problemas para reconocer esta violencia es que
“está institucionalizada
”.
Esto significa que muchos profesionales la ejercen pero no son conscientes de ello. Por eso es necesario la visibilización y la adaptación de nuevos modelos de atención a las madres durante el embarazo y el parto.
Aunque en mi humilde opinión y experiencia, este modelo tiene que empezar mucho antes, durante toda nuestra vida fértil y desde el primer momento que tenemos referencia ginecológica.
¿Qué prácticas hay detrás de la violencia obstétrica?
El embarazo es un proceso fisiológico normal y a menos que presente complicaciones, así debe ser tratado.
Motivo por el que desde hace años las mujeres intentan hacer visible la necesidad de tener
un parto más natural, más humano y menos medicalizado.
Para que este cambio se produzca no solo es vital no medicalizar el proceso, también requiere evitar protocolos innecesarios así como erradicar prácticas obsoletas que pueden ser sustituidas por otras más actuales y que generan
menos secuelas tanto físicas como psicológicas
Según la abogada Lorena Moncholí, especialista en derecho sanitario,
al
52% de las mujeres atendidas en hospitales públicos se les realiza episiotomías
(corte en el perineo) y un gran número de estos casos se llevan a cabo sin consentimiento.
Otra práctica habitual es la
maniobra de Kristeller
que consiste en ejercer presión sobre la barriga de la embarazada con el fin de facilitar la salida del feto. La evidencia sobre esta práctica es casi inexistente y tanto la
OMS como el ministerio de Sanidad recomiendan no practicarla
por ser una maniobra poco efectiva que conlleva grandes riesgos.
La
inducción al parto
, tanto a través de medicación como de tacto vaginal, es otra de las prácticas cuestionadas por la habitualidad con la que se realiza, un
19,4% frente al 10% estándar que indica la OMS.
Una de las maneras de inducir el parto es mediante la
maniobra de Hamilton
, que consiste en despegar las membranas del útero y con ello estimular el parto evitando tener que administrar medicamentos.
Esta técnica
puede ser necesaria y efectiva en condiciones adecuadas.
Pero la realidad es que muchas mujeres han denunciado que durante un tacto vaginal rutinario se les ha practicado sin su conocimiento.
Si a estos procesos médico-quirúrgicos añadimos un exceso de cesáreas, culpabilización e infantilización de la madre, falta de consenso en la toma de decisiones, así como la ausencia de intimidad, vamos perfilando de una manera clara lo que se considera violencia obstétrica.
¿Mala praxis o violencia obstétrica?
¿Qué diferencias existen entre estos dos términos?
La mala praxis hace referencia a una
mala práctica de manera puntual y excepcional
que ocasiona un daño y que puede deberse a un error humano, a la falta de experiencia o a la escasez de medios.
La ONU calificó la Violencia Obstétrica como:
“Un fenómeno generalizado”
y los datos que ofrecen los estudios llevados a cabo por el Observatorio de Violencia Obstétrica y la
Federación de Asociaciones de Matronas en España (FAME)
no dejan lugar a dudas sobre la diferencia entre estos dos conceptos.
El ejercicio de la sanidad en cualquiera de sus especialidades conlleva una
vocación excepcional de ayuda a los demás
, por eso, señalar a este sector con un término tan contundente como la violencia ejercida hacía una mujer embarazada ha despertado muchas susceptibilidades.
Para aclarar este punto he tomado prestadas las palabras de
la Dra. Miriam Al Adib,
ginecóloga, obstetra y autora de varios libros
“El término Violencia obstétrica genera rechazo porque se asocia a un
ánimo violento por parte de los profesionales, y no es así
, es otra cosa a veces es incluso tan sutil y simbólica que quien la sufre no la reconoce.”
Secuelas psicológicas
Cuando un parto representa un riesgo tanto para la salud de la madre como para la de el bebé, la pronta actuación de los sanitarios salva vidas.
Por eso, en momentos donde el tiempo es un factor determinante, es lógico que no lo inviertan en dar explicaciones, necesitan ese tiempo para realizar el deseo que ambas partes tienen en común:
La buena salud de la madre y su bebé.
Pero esta circunstancia no significa que después no se les dé todas las explicaciones necesarias, y que se les explique con respeto todo lo ocurrido en su cuerpo, así como las posibles secuelas que sufrirá.
La culpabilización de la madre sobre lo ocurrido en el parto, sobre todo cuando no ha ido bien, puede dificultar la vinculación entre la madre y su bebé.
Recibir un trato verbal inadecuado, invalidación de emociones e infantilización en un momento de tanta vulnerabilidad, pueden ocasionar
traumas y bloqueos
con consecuencias como infertilidad o dificultad para concebir nuevamente.
Después de toda esta información te preguntaras…
¿Existe otra forma de dar a luz?
Gracias a que muchas mujeres levantaron la voz, los organismos pertinentes pudieron comenzar a subsanar el problema. Y aunque estemos lejos de la erradicación total,
nosotras debemos conocer esta realidad para afrontar el parto con todo el conocimiento posible.
Con toda la información podrás decidir de manera consciente qué tipo de embarazo y parto quieres tener.
- Una vez que hayas decidido qué tipo de parto deseas, habla con tu matrona o ginecólogo. Es tu parto y tienes derecho a decidir cómo quieres que sea, pero debemos confiar en los sanitarios,el consenso entre ambos os acercará a un parto con éxito.
- Asiste a clases preparatorias desde unpunto de vista conscientey con matronas y profesionales que compartan tu misma visión. Donde te expliquen las distintas posturas que existen para dar a luz,que te ayuden a empoderarte y a escuchar a tu cuerpo.
- Si puedes, acude a clases de educación maternal donde la información sea de calidad. Donde se hable delderecho de la mujer,de todo lo relacionado con las prácticas clínicas yte hagan participe de forma activa. Allí podrás conocer otras mujeres embarazadas con las que poder hablar y compartir experiencias.
Todos estos pasos te acercaran a sentirte acompañada, llevar una maternidad consciente y disfrutarla con tranquilidad. En definitiva, ser escuchada y comprendida desde el primer momento.
Todas las mujeres merecemos planificar nuestra fertilidad, nuestro embarazo y maternidad sin miedo.
Merecemos vivir un
proceso feliz, sano y humano.
Ahora me encantaría conocer tu experiencia y opinión.
Como te decía al inicio
cualquier participación es bienvenida
. El objetivo es conocer puntos de vista, exponer opiniones, vivencias y experiencias que nos ayuden a visibilizar.
Entablar una conversación que nos acerque a ese punto de vista en común y que sirva de ayuda a todas las personas que la puedan necesitar.
Te leo en los mensajes aquí abajo o
en los post dedicados en mis redes sociales